A ANTONI VILA CASAS

En enero de este mismo año visitamos las oficinas del Espai Volart de la Fundación Vila Casas en Barcelona. Representantes del legado pictórico de Rangil, regresamos a los espacios de la Fundación frecuentados pocos años antes por nuestro padre, atraído no solo por la dedicación de ustedes al arte contemporáneo catalán sino por el carácter intrépido, autónomo, a la vez que refinado. La tónica rangiliana era, desde niño en Soria, su admirado Miró, y luego su admirado Tapies.

La Fundación se acercó a nosotros de la misma forma que sus diferentes sedes se acercan al ciudadano, por todos los medios, en toda Cataluña, en todos los formatos: nos escuchó y albergó también en una maravillosa tarde de coloquio.

Visitamos también el Museo Can Framis, antigua fábrica textil por debajo del nivel del suelo que, lejos del clasicismo del Eixample, se muestra tal cual es, como un edificio rehabilitado que recrea el hecho constructivo cubriendo naturaleza y arte con la misma luz, la natural, atendiendo ya solo a la celebración del color.

Quién nos iba a decir a nosotros, observadores de las codificaciones catalanas, que unos meses después compartiríamos algo más... la ausencia de un maestro, artífice y alma mater; ellos en su extensa Fundación, nosotros en medio de un extraño legado.

Brindamos este humilde espacio virtual en agradecimiento y homenaje a la labor de un hombre que trazó un camino en paralelo al de su vida convencional. Llevado por su propio instinto convirtió la obstinación en filantropía. Como un escuchador paciente en una larga tarde de invierno. Descansi en pau.


Enlaces:

https://www.fundaciovilacasas.com/ca

https://www.lavanguardia.com/cultura/20230916/8566191/muere-antoni-vila-casas-ultimo-gran-mecenas-arte-catalan.html#foto-1

https://www.elmundo.es/cataluna/2023/09/16/65053a59e85eceae3f8b45c4.html